Desde siempre, se ha sabido que es duro ser madre, tanto si estás en casa con ellos todo el día, como si trabajas todo el día y llegas a casa con un montón de tareas por hacer, o en algún punto intermedio. Los niños hacen que la vida sea estresante y no hay forma de evitarlo. Pero como la maternidad puede ser tan abrumadora y estresante, lo que es normal, es importante cuidarnos a nosotras mismas para poder sentirnos bien.

Como mamá primeriza o con experiencia, es normal que busques sacrificar todo lo que eres para darle a tus hijos la mejor vida, la mejor alimentación, la mejor atención médica, la mejor rutina, la mejor educación, etc. Sin embargo, nos olvidamos que también nosotras somos importantes, y que en la búsqueda de querer lo mejor para los demás, nos perdemos a nosotras mismas. Por este motivo, es importante cuidarnos, a continuación te damos algunos consejos para que puedas comenzar a hacerlo.

No tenemos super poderes

Existen cosas que hacer en la vida de una madre más allá de cuidar a sus hijos. Es absolutamente vital para tu salud mental y tu cordura darte cuenta de que por mucho que se trate no existen las madres perfectas, ni lo que programas de televisión quieren hacernos crees. Por lo tanto, debes estar consciente de que eres humana, y que no tienes superpoderes.

Esto no está para nada mal, pero es el primer paso para dejar de sobre exigirnos tanto y comenzar a entendernos.

Comienza a ser realista

En ocasiones buscamos tener expectativas demasiado altas que lastimosamente no siempre se pueden cumplir. Sin darnos cuenta, lo único que logramos es hacernos daño. Por este motivo, saca de tu cabeza estas expectativas y averigua qué es lo que hay que hacer por tu hogar y tu familia. Es mejor vivir con los pies en la tierra y ser conscientes de nuestra realidad, que compararnos con personas externas que no viven al igual que nosotros.

Sé feliz con lo que haces

Sin duda alguna, existen cosas de tu rutina diaria que no te gustan, o que las haces porque tienes que aunque estas no te hagan feliz. Lastimosamente, esa es la vida. Sin embargo, puedes comenzar a disfrutar cada pequeña actividad que hagas y te aseguro que tu mentalidad comenzará a ser otra. Ahora también es importante que comiences a entender que no todo debes hacerlo tú, o que no todo tienes que hacerlo tu por mucho que puedas. Esto ya que en ocasiones nos sentimos en la obligación moral, cuando simplemente estamos abrumadas.

Por esta razón, debes preguntarte a ti misma: ¿En qué estás perdiendo el tiempo que es innecesario? ¿A qué dedicas el tiempo de tu familia que no deberías? Esta bien dejar de hacer algunas tareas si es que eso nos hará sentir mejor con nosotras mismas. Recuerda que para poder dar amor al exterior, primero debemos sabernos dar amor a nosotras mismas. Esta es la única forma de poder estar en paz con los demás.

Así que cuestionarte todo aquello que te hace daño o que te hace sentir insegura, y comienza a velar por ti. Está bien que estés ocupada con tus cosas, siempre y cuando lo que decidas hacer te llene de alegría. Verás como de esta forma la dinámica de tu hogar comienza a cambiar para mejor y como con el tiempo, comienzas a florecer de forma diferente y feliz de hacer las cosas que realmente te gustan sin ponerte ninguna clase de limitantes que puedan obstaculizar el futuro que deseas.

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